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Venciendo la comodidad// @neydaluiggi

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La única manera de cambiar tu nivel de prosperidad, de forma permanente,es reprogramándote de nuevo, obsesionándote por cambiar tu mentalidad, para que esta pueda cambiar tu vida.

Y cualquiera que me escucha hablar ahora, pensaría que siempre tuve creencias positivas y que se me hizo muy fácil emprender, todo lo contrario, dar el primer paso no fue fácil. Mi nombre es Neyda Luiggi, Ingeniero Químico, emprendedora y líder en Forex IML, crecí en una familia de clase media donde los pilares de la vida siempre fueron “estudia, gradúate y consigue un buen trabajo con beneficios donde te jubilen”, en mi niñez nunca fui muy extrovertida, no sonreía, no salía, solo estudiaba, mi mamá nunca sabía lo que me gustaba y realmente creo que ni yo lo sabía, así que esta no es de esas historias en donde te dicen “desde pequeña ya sabíamos que ella iba a ser emprendedora, conferencista, bailarina, futbolista, etc.” porque realmente no tenía idea en ese momento lo que quería, solo estaba siguiendo mi plan de vida “estudia, gradúate y consigue un buen trabajo con beneficios donde te jubilen”.

 Salí del colegio en Cumaná, estado Sucre y todo iba según el plan, me aceptaron en la prestigiosa Universidad Simón Bolívar de donde 5 años más tarde me estaba graduando con honores. En mi viaje desde Cumaná hacia Caracas tome mi primer gran decisión, decidí  “ser quien quisiera ser”, dejé la pena atrás y empecé a ser más extrovertida, esa que puede entablar una conversación hasta con una persona en la cola del cajero, esa que le gustaba salir a pasear, bailar y se sentía feliz compartiendo con muchas personas. Me adapte un poco más, quienes me conocieron antes, seguramente no me conocerían ahora y definitivamente es una frase que puedo repetir al menos en dos grandes oportunidades en mi vida.

Así, mi primer gran cambio lo hice cuando ingrese a la Universidad, ahora era una persona sociable pero con el mismo plan de vida “estudia, gradúate y  consigue un buen trabajo con beneficios donde te jubilen”. Culminada la segunda etapa de mi plan, salí a buscar un trabajo con mi título en mano e ingrese a una pequeña gran consultora de ingeniería, llena de personas jóvenes con sueños de crecimiento y donde me sentí muy agradecida por la oportunidad, como todo recién graduado. Era muy fácil adaptarse porque el ambiente de trabajo lo permitía y más temprano que tarde conocí personas de verdadero valor que se convirtieron en mis amigos.  Siempre recuerdo en mis largas conversaciones con una gran amiga, donde le decía que iba a ser grande y tendría muchas cosas y ella siempre me decía “Neyda quieres grandes cosas, pero que estás haciendo para lograrlo”, y yo le decía en ese momento “No ves que estoy trabajando día y noche, muchas horas al día, si eres rompe sueños”.

 Escucho en mi mente tus palabras ahora y pienso toda la razón que ella tenía. Yo no sabía lo que quería, “grandes cosas” que  no lograba definir, no tenía una estrategia, solo me apegue a un plan que ni siquiera era mío.

Algunos años después, decenas de libros después, millones de pensamientos después, varios consejos después, decenas de intentos a medias después, decidí creer en mí y dar el paso fuera de esa cajita imaginaria que yo misma me dibuje y me encargué de meterme para que fuera muy difícil salir, esa cajita que se llama Zona de Confort.

 

Sé que no será sorpresa para ustedes, porque desde muy pequeños, las personas que nos rodean (padres, profesores, amigos, etc) nos enseñan mediante diferencias creencias (la mayoría limitantes) a pintarnos esa cajita, de manera que cuando somos adolescente y adultos ya cada quien tiene la suya.  Seguramente escuchaste alguna vez “es que tú eres un desordenado”  o  “como vas a intentarlo, si no sabes nada de eso” o “tienes que estudiar mucho, para poder ganar mucho”, “tú no puedes hacer eso” o a tu profesor reprochándote porque “te equivocaste en algo”, lo que te hace pensar “quizás no soy bueno para esto y esto y esto” y así vas pintando una caja más pequeña para ti, cuando lo que realmente debemos tener en mente es que con cada experiencia vivida hay una lección que aprender y mientras más nos equivoquemos, más cerca estamos de lograr eso que queremos.

Es una actitud de ganadores la de aquellos que piensan que de una experiencia solo se puede ganar o aprender, una experiencia fallida nunca es una pérdida, es solo una pequeña caída de las muchas que nos esperan para lograr el éxito. Les confieso que no fue fácil aprenderlo, que es un camino de altos y bajos internalizarlo, pero una vez que lo aceptamos, nada nos puede detener.

Soy sin duda una persona más feliz ahora, tengo más tiempo para pasar con las personas que amo con metas propias para alcanzar esa libertad financiera que todos soñamos, pero muy pocos estamos dispuestos a alcanzar y  con ganas de contar todas y cada  una de mis experiencias a los demás para guiar a las personas en su camino a dar ese primer paso, que aunque lleno de miedos y amarguras, da un fruto muy dulce.

Encuentra un motivo para salir de donde estas, no todo tiene que rondar alrededor de un motivo financiero, busca un verdadero motivo: tus hijos, tus padres, tus ganas de apoyar una buena causa (en mi caso la Fundación de Protección Animal Huellas por la Vida BAS), ponte una meta en un tiempo determinado,  se disciplinado, agradecido e internaliza que te existe la posibilidad de que te caigas, pero cuando toques el piso, procura que sea para tomar impulso para llegar más alto y no para quedarte allí .

Un día yo decidí comprometerme conmigo misma y no paso mucho tiempo cuando tuve el privilegio de conversar con Leonardo, me sentí muy honrada de poder hablar con él, porque tenía tiempo siguiéndolo y pensando lo espectacular que es su proyecto y lo inspirador que logra ser con cada frase y conferencias. Sin duda en ese momento pensé en ese gran dicho que dice “no importa si  no eres experto, da el paso, comprométete con tus objetivos y en el camino encontraras personas que te ayudarán a lograrlos”

Un proyecto de emprendimiento, es un proyecto de “Párate y Sigue” es Leonardo y toda en toda su expresión y filosofía. Mi admiración por Leonardo es grande, porque es ejemplo de constante lucha y superación, de no escuchar lo que dicen los demás e ir porque lo que cree, de trazarse metas e ir cumpliéndolas paso a paso, de vencer el miedo y llevar motivación a cientos de personas para tocar sus corazones y lograr sembrar esa semilla que los lleva a alcanzar el crecimiento personal. Es admirable como después de tanto, el decidió dejar todas esas creencias limitantes atrás, y levantarse para ser lo que es hoy: una inspiración para muchos.

Gracias Leonardo, gracias Párate y Sigue

Que sigan los éxitos.