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dentro de un espejo

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En esta oportunidad voy a contarles un hecho que me perjudicaba e impedía que me aceptara. Para ello, les hago la siguiente interrogante: ¿Qué sienten cuando se miran en su propio espejo?... Todavía no me respondan. Primero, quisiera que entren en contexto con la realidad que me tocó vivir hace algunos años, y que indudablemente fundó los cimientos del Leonardo de hoy.Uno de los regalos más valiosos que podemos tener es la salud. Y por supuesto sentirnos útiles e independientes.  ¿Recuerdan cuando desde niños estábamos emocionados en alcanzar el lavamanos? Era lo máximo para nosotros, porque así podíamos hacer nuestras cosas por cuenta propia. Bueno, ese sería el curso normal de cualquier historia.

 

 

Pero, por razones fuera de mi alcance, no se trataba de mi caso.El tiempo pasa rápido ¡demasiado diría yo! Poco a poco, entendía que no era igual, me sentía diferente,  fuera de este mundo. Buscaba ayuda, pero a pesar de todos los mejores esfuerzos de mi entorno, nada funcionaba. Lo que resonaba dentro de mí eran puras burlas, una detrás de otra. Esas risas me atormentaron tanto, que de una u otra forma bajé mi cabeza, y no solo eso, sino,  mis ánimos de luchar por algo.En esos días de prueba, al verme en mi propio espejo me decía : ¿Por qué soy así ? Pero no encontraba respuesta satisfactoria.Era tanto, que ni tomarme fotos me provocaba.

Mis ojos rechazan el reflejo de mi ser. Todas las noches intentaba hacer algo bonito en mí, pero nada. Por seis años usé ortodoncia. Creyendo que invirtiendo en lo exterior, mejoraría mi interior, ¿Adivinen qué? ¡Nada!Para que tengan una idea más clara, cierren los ojos e imaginense este cuadro:  frenos, lentes súper gruesos, manos cambiantes de color y cara larga. Complicada situación, sin mencionar, que tan solo tenía dieciséis años de edad. Y como no todo es malo, un día me  recomiendan atenderme con el Dr. Fidel.

Al verlo sentía una emoción grande, me dio luz. Hablamos de muchas cosas, pero lo que más recuerdo de esa conversación es: “Nosotros tenemos muchos problemas, pero depende de cómo lo afrontemos, es que vamos avanzar"  ¡Y vaya que tiene razón! Luego de unos cuantos libros, conferencias motivacionales y seres especiales apoyándome, me di cuenta que me estaba hundiendo sin necesidad. El bienestar se genera desde adentro, no desde  afuera. Puse en practica todas las lecciones aprendidas, empecé a sonreír y valerme por mis medios. 

Inclusive, hace poco en la conferencia que dicté junto a Elianta Quintero,invité a todos a un reto llamado el Selfie, que consistía en tomarse una foto, no importa el teléfono, solo tomarse la foto y sonreír. El propósito de esta dinámica era simple, demostrar que mientras sonreímos, nos vemos y sentimos sanos, vivos y con esperanzas. Es imposible que mientras haces este gesto de felicidad, se te pase ningún pensamiento negativo por la cabeza.

En mis presentaciones, siempre muestro fotografías de este estilo, porque quiero que sepan, que a pesar de lo bueno y de lo malo, yo me siento agradecido de mi vida, de mi origen, de quien soy, y quisiera que todos intentaran hacer lo mismo.Ahora, la versión de la historia es otra,  me miro al espejo y entiendo que no todo está perdido, la guerra se hizo para lucharla, no importa si te caes, el levantarse y hacer algo distinto es obligatorio para avanzar.La postura que tomemos ante los episodios de la vida, es lo que realmente importa. 

Hay que vernos como héroes, porque cuando yo lo hice, olvidé las risas burlonas, los comentarios hirientes, y mi ánimo subió. Todo lo veo distinto, y no porque haya cambiado algo allá afuera, sino, porque la verdadera transformación pasó en mi ser. Tengo un camino bien trazado, voy de la mano con mi equipo, y ahora sí les pregunto y demando su respuesta ¿qué sienten cuando se miran en su propio espejo? 

#PárateYSigue.